Posted: marzo 24th, 2010 | Author: josepmiro | Filed under: Post | Tags: hibridación, sector | 2 Comments »
El primer sector, la administración y lo público; el segundo sector, la empresa y lo privado; el tercer sector, la sociedad civil y lo social. Así hemos tenido el panorama organizacional en el mundo desarrollado, dividido en silos, no precisamente comunicantes, bien definidos, cada cual a lo suyo y las cosas por su nombre. Pero ahora nos cuentan que ha salido un nuevo sector, el cuarto, que opera en la intersección de lo público, lo privado y lo social. Estas organizaciones tienen claridad de valores, y saben de la importancia de las colaboraciones para resolver problemas; en una palabra, son conscientes del potencial de las alianzas intersectoriales. Este concepto del cuarto sector está “en construcción” aún, pero se adapta muy bien a este mundo globalizado, comercialmente y culturalmente, en el contexto de un gran desarrollo de la información, la tecnología y los medios de transporte sin precedentes, y en una economía global interdependiente.
En este escenario, todos nosotros, como stakeholders de todo tipo de organizaciones que nos afectan y a los cuales “afectamos,” estamos mucho mejor informados y podemos ejercer nuestros valores y preferencias en múltiples dimensiones y niveles, cosa que antes era impensable. Pero, ante los graves problemas de nuestra era, como son la desigualdad, la pobreza, la injusticia, el deterioro del medio ambiente, crisis sistémicas en las finanzas, crisis de valores, de gobernabilidad, etc., se hace palpable que tenemos fallos estructurales a nivel organizacional, y que los silos o sectores de todo la vida deben evolucionar para acomodar las nuevas demandas de sus stakeholders. Para solucionar estos problemas, se requiere de un nuevo tipo de entidades que puedan crear, a la vez, valor económico, social y ambiental.
En este sentido, vemos que algunas empresas dedican ya buena parte de sus recursos a buscar beneficios sociales y ambientales, más allá de servir los intereses económicos de sus accionistas, mientras que las organizaciones de la sociedad civil e incluso algunas unidades de la administración van adoptando mecanismos de mercado y de generación de ingresos que eran exclusivos de la empresa. Las barreras entre sectores se vuelven más porosas o líquidas, y presenciamos una emergencia de formas organizacionales que convergen e integran métodos empresariales con objetivos sociales, y aparecen las organizaciones híbridas del cuarto sector. Así, en esencia, definimos el prototipo de organizaciones de este sector como aquel colectivo que persigue objetivos deseables para la sociedad usando los mecanismos de la empresa. El movimiento de los nuevos emprendedores sociales es una manifestación de esta convergencia de formas y objetivos desde el sector social, mientras que el interés por la responsabilidad social corporativa refleja el mismo tipo de convergencia, pero desde el sector empresarial.
Vamos a estar atentos para ver si esta tendencia se consolida con toda la fuerza que esperamos!

Cambio y Corto.
Posted: febrero 21st, 2010 | Author: josepmiro | Filed under: Post | Tags: sector | No Comments »
TENDENCIAS
‘Cuarto sector’, un nicho de empleo
Aplicar los criterios empresariales a la actividad filantrópica o solidaria abre opciones de negocio que requerirán nuevos perfiles laborales.
POR MONTSE MATEOS Y TINO FERNÁNDEZ
Desde que la llamada nueva filantropía introdujo definitivamente los criterios de la empresa en las actividades solidarias y de cooperación, muchas cosas han cambiado en un sector que antes se movía casi exclusivamente por la buena voluntad y que ahora busca la obtención de resultados y es cada vez más complejo. Esto hace que se requiera una creciente eficiencia, que a su vez facilita nuevas oportunidades de negocio y exige otros perfiles profesionales para satisfacer necesidades recientes.
La mentalidad filantrópica -de la que Warren Buffett o Bill Gates son claros exponentes- ha provocado que fundaciones y organizaciones no gubernamentales (ONG) modifiquen sus estrategias de actuación, básicamente porque los donantes se han convertido en inversores y miden quién funciona mejor.
Asistimos al desarrollo del cuarto sector, un espacio de oportunidades -también de empleo- que, a juicio de Mónica Martínez, directora de la Fundación de la Innovación Bankinter, «aúna lo mejor de las experiencias, el espíritu y el foco social del sector sin ánimo de lucro; los criterios empresariales del sector con ánimo de lucro; y el apoyo del sector público para lograr la escalabilidad y sostenibilidad de las iniciativas. De esa cooperación nace un nuevo agente: el emprendedor social».
Un reciente informe de la Fundación de la Innovación Bankinter, en colaboración con Accenture -Innovación Social. Reinventando el desarrollo sostenible-, asegura que «la globalización inteligente es el objetivo y la innovación social es el método, que diseña e implementa mejores maneras de cubrir necesidades sociales cambiantes». El estudio recuerda que existe ya una gran diversidad de agentes que promueven la innovación social: «Desde las instituciones gestionadas por los gobiernos y las organizaciones sin ánimo de lucro, hasta los nuevos emprendedores sociales que cambian el escenario de la acción social. Por un lado, el sector tradicional de empresas sin ánimo de lucro y ONG carece de un sistema que promueva activamente la innovación. Y, por otro, muchas de las grandes ideas se quedan sobre el papel al carecer de fuentes de financiación». Estos emprendedores desarrollan e implementan soluciones innovadoras con un impacto social positivo. Combinan la disciplina de negocio con la perspectiva de innovación y fines sociales, y lideran el cambio utilizando eficientemente los recursos disponibles, y multiplicando la efectividad de unos fondos limitados.
La nueva perspectiva implica otras necesidades y perfiles profesionales específicos: directores, gestores, estrategas y personas capaces de crear entornos de colaboración entre las empresas y las ONGD. Mónica Martínez se refiere asimismo a la «profesionalización del voluntarismo», y habla de la necesidad de perfiles altamente cualificados en ingeniería, sanidad o educación.
Hasta hace bien poco nadie pensaba que las políticas de gestión de personas fueran necesarias en el ámbito de las organizaciones que se mueven en el mundo filantrópico. Hoy el valor diferencial entre una y otra entidad es precisamente el tipo de equipo humano. Ana Millán, directora de la Fundación Accenture, insiste en la inclusión de perfiles del mundo de la empresa en el sector social, y añade que para que éste pueda ser considerado como cuarto sector, «debe trasformarse e introducir buenas prácticas empresariales que incluyan planes de carrera, políticas de desarrollo profesional o sistemas de retribución que permitan atraer y retener el talento que se necesita. La remuneración es una asignatura pendiente, incluso en los puestos directivos».
En el caso de las ONGD, éstas tratan de incorporar a los mejores profesionales. Cuentan con una base social fiel y un equipo de personas que creen en lo que hacen, pero quienes están en plantilla perciben unos salarios inferiores a los de otros sectores, algo que obliga a conceder otras contraprestaciones, muchas de ellas de tipo intangible.
Cambio y Corto