BLOG DE JOSEP M. MIRÓ, antropólogo, emprendedor, educador, agitador y observador de buenas y malas prácticas sobre cooperación al desarrollo, emprendedores sociales, innovación y responsabilidad social.

También, blog sobre EL CUARTO SECTOR, de experiencias híbridas y alianzas en la intersección de lo público, lo privado y lo social, para la creación de valor.

El cuarto sector, como INNOVACIÓN, debe instaurarse superando al viejo mundo de los tres sectores operando de manera aislada.

"Here's to the crazy ones. The misfits. The rebels. The trouble-makers. The round heads in the square holes. The ones who see things differently. They're not fond of rules, and they have no respect for the status-quo. You can quote them, disagree with them, glorify, or vilify them. But the only thing you can't do is ignore them. Because they change things. They push the human race forward. And while some may see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do."
(Jack Kerouac)

"Reasonable people adapt themselves to the world. Unreasonable people attempt to adapt the world to themselves. All progress, therefore, depends on unreasonable people."
(George Bernard Shaw)

¿Cuál debería ser el porcentaje adecuado en gastos de administración para las ONGs?

Posted: noviembre 30th, 2009 | Author: josepmiro | Filed under: Post | Tags: , | No Comments »

Se espera que todas las ONGs y organizaciones no lucrativas mantengan sus gastos de administración al mínimo, bajo el supuesto que así pueden maximizar el porcentaje de recursos que destinan a programas. Pero, quizás una reflexión más adecuada sería preguntarse como la administración o la captación de fondos son variables que determinan la eficiencia y eficacia de las organizaciones. En otro post previo, ya hemos hablado de la dificultad de delimitar claramente un tipo de gasto u otro. A veces, no está tan clara la frontera entre lo administrativo y lo programático, o bien entre captación de fondos y programas.

Podemos pensar que una infraestructura organizacional floja puede comprometer la efectividad de la organización. Nuestros sistemas contables, la captación de fondos, las nuevas tecnologías, los recursos humanos o los equipamientos físicos son todos ellos aspectos que importan, en gran medida, para lograr la misión. Además, si le añadimos la insistencia de los donantes de NO pagar gastos recurrentes o de administración, o de mantenerlos al mínimo, el resultado será lo esperado. Es decir, las organizaciones van a poner en práctica el low-pay, make-do & do-without característico de las ONGs (sueldos bajos, arreglárselas, y pasar sin).

A menudo nos parece que si las ONGs pueden mostrar unos porcentajes bajos en administración y captación de fondos en relación a la inversión en programas, es una señal de que están siendo efectivas. Así, ante la presión de los donantes, públicos y privados, las ONGs suelen esconder sus gastos en captación de fondos, asignándolos a otro concepto, y manteniendo sus gastos administrativos al mínimo para ser competitivos, pero de una manera más creativa que real.

Contrario a esta manera de pensar, yo personalmente creo que las instituciones que no invierten adecuadamente en infraestructura organizativa son menos efectivas que las que sí lo hacen. Creo que seguramente hay porcentajes recomendables tanto por la parte baja como por la parte alta. Es decir, gastando poco en infraestructura no puedes ser muy efectivo, y gastando demasiado en infraestructura tampoco lo puedes ser.

En definitiva, todos deberíamos estar convencidos que no podemos seguir en una situación en el cual no se cubren los gastos recurrentes de una institución vía los proyectos financiados. No se sostiene eso de “yo solo financio la parte programática.” Tanto los donantes como las ONGs deberíamos aceptar que una parte de los gastos recurrentes van a ser asignados al proyecto, en parte proporcional al peso del proyecto en relación al presupuesto global de la institución. De esta manera, las ONGs no tendrían esa presión de informar a la baja sobre sus gastos de administración o captación de fondos, o bien de asignar a programas gastos que por naturaleza son administrativos o recurrentes.

Si queremos mayor transparencia en los informes financieros, tenemos que crear las condiciones necesarias para operar de una manera realista, y dejar de presionar a las ONGs en una dirección poco deseable. Si solucionamos estos aspectos en conjunto, “como sector,” pienso que todas las organizaciones ganamos en legitimidad. Hoy en día, debido a los escándalos que han habido, transparencia y rendición de cuentas en estos aspectos financieros nos dan mayor legitimidad.

En cuanto a indicadores concretos, podemos decir que el standard 65/35 es aceptable en relación al porcentaje de gastos en programas (65%) versus los gastos administrativos y captación de fondos (35%). A eso se le llama el Program Spending Ratio. En cuanto a los gastos en fundraising, también podemos afirmar que ninguna ONG debería gastar más de 0.35€ para captar cada 1€ adicional (este Fundraising Efficiency Ratio se calcula dividiendo los gastos de fundraising por todos los ingresos de la institución). Ahí dos indicadores que pueden ser usados para crear comparaciones (benchmarking) en el sector sobre buenas prácticas. Seguro que estos porcentajes no son del agrado de todo el mundo, y que tienen sus problemas, pero a mi modo de ver, nos pueden ayudar a abrir camino, sentar bases e iniciar comparaciones internas en el sector y externamente también.

Cambio y Corto.


Captar, Administrar, y Gastar

Posted: noviembre 8th, 2009 | Author: josepmiro | Filed under: Post | Tags: , , | No Comments »

¿Llega o no llega el dinero donde tiene que llegar?

A menudo ésta es la mayor preocupación que tiene el donante privado de las ONGs. ¿Llegará mi dinero a los que deseo apoyar? ¿Llegará todo mi dinero? Si no llega toda mi contribución, ¿qué porcentaje de mi dinero llega? Entiendo que la ONG tiene que pagar sueldos, tiene gastos de administración, y también se gasta algo de mi dinero en captar fondos, en comunicación, etc.

Hasta ahí todo bien. Lo que quizás no es tan correcto es la poca transparencia y rendición de cuentas adecuada que hay en relación a estos temas. No es que no sepamos cuanto gastan las ONGs en ello; lo sabemos, ya que muchas de ellas incluyen información sobre sus gastos en programas, administración, y captación de fondos en sus páginas web y en sus memorias anuales. Las tres áreas funcionales de toda ONG son: 1) captar dinero (fundraising); 2) administrarlo (administración); y 3) gastarlo (programas, la parte misional o la razón de ser).

La confusión reside en determinar qué es un gasto programático, qué es un gasto de administración, y qué es un gasto de captación de fondos. Por ejemplo, el sueldo del director de una ONG, en un país, en terreno, ¿es un gasto de administración, un gasto de programas, o de captación de fondos? Seguramente, esta persona realiza tareas que pueden estar en las tres áreas. Otro ejemplo, una campaña de comunicación de esta ONG, ¿es un gasto programático o de captación de fondos? Seguramente encontraremos razones para asignar el gasto a ambos lados.

Ahora y aquí no pretendo resolver este problema, quizás no tan menor. Lo que sí quiero hacer es insistir en por qué no hemos hecho mayor pedagogía en explicar estos puntos a la ciudadanía, por qué no tenemos mejores prácticas que compartir, o por qué no hemos hecho “benchmarking” (comparaciones) de prácticas aceptables. Quizás ésta sería una tarea muy recomendable que las ONGs como sector deberíamos ya haber resuelto.

Todas las ONGs, y quiero decir todas, preferimos asignar recursos a un lado u otro según nos conviene a nosotros individualmente, ya que no es muy aceptable tener gastos elevados en administración ni en captación de fondos. En otro post, podemos hablar de qué porcentaje es aceptable tener en administración o en captación de fondos; el resto, ya se sabe, va para proyectos.

Quizás si resolviéramos este asunto conjuntamente, nosotros mismos, como sector, haciendo pedagogía, con transparencia, mostrando lecciones aprendidas, el retorno en cuanto a la credibilidad del sector ONG seria impagable. Se me ocurre, que la auto-regulación es mucho más deseable que la imposición de una normativa, más o menos afortunada, por parte del Estado. Las ONG ya nos hemos puesto de acuerdo en anteriores ocasiones, por ejemplo, en temas complicados como el código ético de conducta del sector. Ahora nos hace falta otro paso más, otro consenso a llevar a cabo para mejorar la transparencia y la rendición de cuentas.

Vamos a ver quién se atreve a dar el primer paso. Debería ser posible ponernos de acuerdo cuando queremos decir captar, cuando queremos decir administrar, y cuando queremos decir gastar, o quizas mejor dicho, invertir en un futuro mejor.

Cambio y corto.