BLOG DE JOSEP M. MIRÓ, antropólogo, emprendedor, educador, agitador y observador de buenas y malas prácticas sobre cooperación al desarrollo, emprendedores sociales, innovación y responsabilidad social.
También, blog sobre EL CUARTO SECTOR, de experiencias híbridas y alianzas en la intersección de lo público, lo privado y lo social, para la creación de valor.
El cuarto sector, como INNOVACIÓN, debe instaurarse superando al viejo mundo de los tres sectores operando de manera aislada.
"Here's to the crazy ones. The misfits. The rebels. The trouble-makers. The round heads in the square holes. The ones who see things differently. They're not fond of rules, and they have no respect for the status-quo. You can quote them, disagree with them, glorify, or vilify them. But the only thing you can't do is ignore them. Because they change things. They push the human race forward. And while some may see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do."
(Jack Kerouac)
"Reasonable people adapt themselves to the world. Unreasonable people attempt to adapt the world to themselves. All progress, therefore, depends on unreasonable people."
(George Bernard Shaw)
Todos podemos aprender del otro, claro que sí, y en otro momento ya voy a pensar en qué pueden aprender los emprendedores sociales de las ONGs. Ahí también hay temas a comentar, seguro. Ahora, pero, aprovechando el tirón que los emprendimentos sociales son “cool,” y que supuestamente tienen más éxito en provocar el cambio social que las ONGs, empezaremos primero en esta dirección.
1. Los emprendedores sociales tienen menos carga institucional y burocrática a sus espaldas, con lo cual pueden iniciar y corregir el curso de su acción con más flexibilidad.
2. Los emprendedores sociales hacen una lectura del entorno, de la evolución de la sociedad, que es más realista y en permanente diálogo, lo que hace que estén en alerta hacia la aceptación de sus propuestas.
3. Los emprendedores sociales piensan en grande, quieren cambiar el mundo, un sector, un sistema, etc. La idea es cambiar las reglas del juego de una manera sistémica. La escalabilidad y la replica del impacto son temas recurrentes en el emprendimiento social.
4. Los emprendedores sociales quieren solucionar un problema en concreto, saben a lo que van, y desarrollan maneras para medir realmente si tienen éxito a no. En palabras más técnicas, saben cual es su teoría del cambio social, y tienen indicadores para medir progreso. Ante todo, son “problem-solvers.”
5. Los emprendedores sociales dejan atrás, y superan la idea de la caridad, el subsidio, la donación, etc. Saben que la sostenibilidad de verdad pasa por una oferta para la cual hay una demanda. Ellos y ellas ayudan a crear esa demanda, y como añaden valor a la sociedad, tienen maneras de obtener un retorno que les permite seguir en su empeño.
6. Los emprendedores sociales buscan aliados, compañeros de viaje, que les ayuden en su misión. Estos aliados no tienen que estar en su sector ni tener la misma visión del mundo. Lo que importa es que compartan objetivos concretos y una manera ética en el proceder.
7. Los emprendedores sociales no captan fondos sino que buscan financiamiento. Y a cambio del financiamiento, están dispuestos a ofrecer un retorno o bien económico o bien social, o las dos cosas. Ese retorno es su sistema de rendición de cuentas.
8. Los emprendedores sociales trabajan a través de otros, de otras instituciones, de redes. No construyen instituciones que no puedan mantener, y muestran los costes reales de sus proyectos. Los gastos de administración son gastos misionales necesarios, se reflejan en sus costes, y buscan maneras sostenibles y transparentes de incorporarlos.
¿Y las ONGs? En mayor o menor media, hasta cierto punto, algunas no todas, tienen temas a resolver en alguno de estos aspectos. Fácil no es, pero deberían ser conscientes de la cultura organizacional que los emprendedores sociales están imprimiendo. Ya que en estos innovadores de vanguardia podemos intuir una tendencia de por dónde puede ir el sector en un futuro mediato.
Sorprende como habla Antoni Flores, pausado, enfocado, con conocimiento de la materia. En nuestro país hay pocas personas que puedan reflexionar sobre el proceso innovador con tanta claridad. Quizás Alfons Cornella de Infonomia y algún otro más. Desde hace dos décadas, este ingeniero de diseño industrial, que se inspiró en Silicon Valley en la costa oeste de EEUU, centra su actividad en el diseño y desarrollo de productos innovadores a través de varias consultoras, entre ellas Loop. Los hermanos Kelley de IDEO son un referente. En la actualidad, desarrolla su actividad profesional en las áreas de innovación conceptual y estratégica de nuevos productos y servicios. Antoni es ponente habitual en congresos y seminarios, es articulista sobre temas de innovación y competitividad de producto.
El año 1997 nace Loop, como respuesta a un mercado competitivo, donde los intangibles se convertían en el mayor activo de las empresas. Loop responde a la necesidad de generar nuevas categorías de productos, basada en la innovación como elemento diferenciador. Es una compañía experta en el desarrollo de nuevos referentes de mercado, usando la terminología Loop. Trabajan orientados a construir o destilar valor en los negocios, detectando nuevas oportunidades de competencia, y gestionando portafolios de productos y servicios.
Se enfocan a comprender el reto, la compañía, el sector, al usuario, las tendencias y las constantes variaciones del mercado. Actores, necesidades, y contexto son variables primordiales. Y siempre bajo la consigna de tres ejes centrales de conocimiento: la tecnología como herramienta, la sociedad como escenario de desempeño, y la economía como espacio donde elevar el margen a través del valor. Inteligencia competitiva, un equilibrio óptimo entre factores tecnológicos, económicos y sociales. El punto óptimo del negocio está en el eclipse de las tres esferas, en la triple intersección. Con esta paleta de tres colores básicos pueden confeccionar toda la gama de colorido.
Su Knowledge Center se encarga de vigilar las novedades y tendencias de sociedad, mercado y tecnología. A través de sus procesos de innovación aplicada, detectan conocimiento en unas áreas y lo aplican en otras. Hay mucho conocimiento, pero falta aplicarlo, nos suelta Antoni. Antes predominaba la estética en la innovación, ahora el diseño y la usabilidad. En su Hall of Fame, las ideas o proyectos que han consagrado a Loop como una de las empresas de mayor impacto en los mercados están el haber diseñado la exprimidora Zumex, el cornetto soft de Unilever/Frigo, los espacios comunes Imaginarium, o la mesa de control aéreo Indra.
¿Y como está el sector social en cuanto a la innovación? Las ONGs, comenta Antoni, tienen un problema de percepción de valor. El valor percibido y el valor real no coinciden. Lo que la gente compra es el valor percibido. Con una crisis de largo aliento, lo que ofrecen ha quedado fuera de valor. En un entorno cambiante, las cosas caducan, pero las ONGs no se han adaptado. No han realizado los pasos evolutivos necesarios ni han visto la globalidad como un eco-sistema. Tienen que re-pensar una nueva forma de enfocar la motivación social. La sociedad es evolutiva, y el valor fundacional pierde vigencia. Y sale la competencia, la diversidad comercial, la marca blanca, etc. A las ONGs les ha salido competencia. Hay muchos tipos de instituciones con objetivos parecidos a las ONGs, entre ellas las empresas. Las ONGs deben pensar en como crear bucles nuevos de valor para continuar siendo vigentes. Antes, lo que podías hacer dependía de los recursos; hoy, las oportunidades marcan lo que puedes hacer.
Muchas veces ocurre que desde la Empresa se da la relación de utilidad con las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), también conocidas como Sin Fines de Lucro, en la que una necesita del otro para obtener una Licencia Social para Operar (por ejemplo) y otra para captar fondos para sus programas que le permitan seguir funcionando.
Pero este tipo de relaciones no se limitan a esto, es mucho más complejo. Por ello RSE Online conversó con Josep María Miró, catalán, antropólogo (sino Antropeneur), con gran experiencia y formación en el campo del Emprendedorismo Social, uno de los principales temas sobre los que se conversó durante más de 20 minutos, además de otros como Innovación Social y, por supuesto, Responsabilidad Social.
“Está viniendo un empuje fuerte al Emprendimiento Social desde Estados Unidos y que recién está llegando a Europa donde recién se está hablando en las Escuelas de Negocios”, fue uno de los primeros input que arriesgó el Antropeneur.
Y al traerlo hacia un escenario más local, sostuvo que “es muy probable que en este momento haya muchísimos más emprendedores sociales en América Latina que en Europa, aquí recién estamos en ello, aunque en España particularmente parece que hay algo que se está moviendo“.
España, se encuentra desde 2008 sumida en una de sus peores crisis económicas, con series implicancias para su tejido social. Esta situación también hacen reflexionar a Miró acerca de que “ahora hay una emergencia de experiencias aquí en España que están teniendo más visibilidad”.
Este experto en temas sociales tiene en su blog una definición de sí mismo que no deja de llamar la atención, se define como Antropeneur, que a buenas y primeras, no parece hacer referencia a otra cosa que un cruce entre la Antropología y el Emprendedorismo. Pero él mismo lo explica durante la charla: “Me defino como Antropeneur porque he visto que hace falta ver las cosas de una forma un poco más abierta, desde el sector sociales, las empresas, la sociedad…”.
Entonces “ser un Antropeneur” se trata de algo así como “tener una actitud de apertura a las lógicas de otros sectores”.
Miró, actualmente Responsable de Fundraising e Innovación Social en Fundación Intervida, se mete también en el terreno de la Responsabilidad Social y dice que “las ONGs también tenemos que estar pendientes de nuestra RSE, que no está en nuestro ADN y la debemos demostrar día a día con nuestra acción”.
En este sentido consideró muy importante la puesta en marcha de un sistema de gestión y medición y señaló a la SGE 21 de Forética como “un estándar muy sencillo que es muy apropiado para aplicarlo a cualquier Fundación”.
Y para cerrar fue muy contundente: “Veo muy pertinente que tanto empresas como ONGs incorporemos ese concepto de la Responsabilidad, y creo que ahí las ONGs tenemos un terreno por recorrer: yo creo que no hay otra, tenemos que ir por ahí”.
Para escuchar la entrevista completa con Josep María Miró, dale Play aquí:
¿Llega o no llega el dinero donde tiene que llegar?
A menudo ésta es la mayor preocupación que tiene el donante privado de las ONGs. ¿Llegará mi dinero a los que deseo apoyar? ¿Llegará todo mi dinero? Si no llega toda mi contribución, ¿qué porcentaje de mi dinero llega? Entiendo que la ONG tiene que pagar sueldos, tiene gastos de administración, y también se gasta algo de mi dinero en captar fondos, en comunicación, etc.
Hasta ahí todo bien. Lo que quizás no es tan correcto es la poca transparencia y rendición de cuentas adecuada que hay en relación a estos temas. No es que no sepamos cuanto gastan las ONGs en ello; lo sabemos, ya que muchas de ellas incluyen información sobre sus gastos en programas, administración, y captación de fondos en sus páginas web y en sus memorias anuales. Las tres áreas funcionales de toda ONG son: 1) captar dinero (fundraising); 2) administrarlo (administración); y 3) gastarlo (programas, la parte misional o la razón de ser).
La confusión reside en determinar qué es un gasto programático, qué es un gasto de administración, y qué es un gasto de captación de fondos. Por ejemplo, el sueldo del director de una ONG, en un país, en terreno, ¿es un gasto de administración, un gasto de programas, o de captación de fondos? Seguramente, esta persona realiza tareas que pueden estar en las tres áreas. Otro ejemplo, una campaña de comunicación de esta ONG, ¿es un gasto programático o de captación de fondos? Seguramente encontraremos razones para asignar el gasto a ambos lados.
Ahora y aquí no pretendo resolver este problema, quizás no tan menor. Lo que sí quiero hacer es insistir en por qué no hemos hecho mayor pedagogía en explicar estos puntos a la ciudadanía, por qué no tenemos mejores prácticas que compartir, o por qué no hemos hecho “benchmarking” (comparaciones) de prácticas aceptables. Quizás ésta sería una tarea muy recomendable que las ONGs como sector deberíamos ya haber resuelto.
Todas las ONGs, y quiero decir todas, preferimos asignar recursos a un lado u otro según nos conviene a nosotros individualmente, ya que no es muy aceptable tener gastos elevados en administración ni en captación de fondos. En otro post, podemos hablar de qué porcentaje es aceptable tener en administración o en captación de fondos; el resto, ya se sabe, va para proyectos.
Quizás si resolviéramos este asunto conjuntamente, nosotros mismos, como sector, haciendo pedagogía, con transparencia, mostrando lecciones aprendidas, el retorno en cuanto a la credibilidad del sector ONG seria impagable. Se me ocurre, que la auto-regulación es mucho más deseable que la imposición de una normativa, más o menos afortunada, por parte del Estado. Las ONG ya nos hemos puesto de acuerdo en anteriores ocasiones, por ejemplo, en temas complicados como el código ético de conducta del sector. Ahora nos hace falta otro paso más, otro consenso a llevar a cabo para mejorar la transparencia y la rendición de cuentas.
Vamos a ver quién se atreve a dar el primer paso. Debería ser posible ponernos de acuerdo cuando queremos decir captar, cuando queremos decir administrar, y cuando queremos decir gastar, o quizas mejor dicho, invertir en un futuro mejor.
Pues no lo tengo tan claro, que seguiremos existiendo como hasta ahora. La verdad es que siempre creíamos que las ONGs competíamos entre nosotras para obtener recursos de la sociedad, las administraciones o las empresas. Pero, en realidad nos ha salido más competencia.
Hoy en dia, afortunadamente, ya no estamos solos en el altar de la moralidad (lo que los anglosajones llaman el “moral high ground”). Antes, con solo ser ONG, era suficiente. Ahora, tenemos otros competidores en el ámbito de los “valores” (las empresas responsables, las administraciones responsables, los territorios responsables, las personas responsables, y un sin fin).
La responsabilidad social puede, o al menos tiene el potencial, para acabar con el monopolio de lo ético.
Y eso nos forzará a explicar claramente qué aportamos a la sociedad, cuál es nuestro valor añadido, y en qué tenemos una ventaja competitiva frente a otros actores que estan “convergiendo” hacia esos valores que eran nuestros, pero que ya no son exclusiva nuestra ni lo van a ser en el futuro.
Ahí tenemos una tendencia clara por donde van a ir las cosas y que sería apropiado tener en cuenta en un horizonte cercano.