BLOG DE JOSEP M. MIRÓ, antropólogo, emprendedor, educador, agitador y observador de buenas y malas prácticas sobre cooperación al desarrollo, emprendedores sociales, innovación y responsabilidad social.
También, blog sobre EL CUARTO SECTOR, de experiencias híbridas y alianzas en la intersección de lo público, lo privado y lo social, para la creación de valor.
El cuarto sector, como INNOVACIÓN, debe instaurarse superando al viejo mundo de los tres sectores operando de manera aislada.
"Here's to the crazy ones. The misfits. The rebels. The trouble-makers. The round heads in the square holes. The ones who see things differently. They're not fond of rules, and they have no respect for the status-quo. You can quote them, disagree with them, glorify, or vilify them. But the only thing you can't do is ignore them. Because they change things. They push the human race forward. And while some may see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do."
(Jack Kerouac)
"Reasonable people adapt themselves to the world. Unreasonable people attempt to adapt the world to themselves. All progress, therefore, depends on unreasonable people."
(George Bernard Shaw)
Por todos es sabido que el apadrinamiento es uno de los métodos que ha tenido más éxito en la captación de fondos para las ONGs y sus proyectos de cooperación internacional. A partir de los años 50, 60 y 70, las necesidades de los niños y niñas en países de renta baja se hicieron más patentes para los donantes acomodados, y se empezaron a emplear, ante todo, métodos asistenciales y caritativos de satisfacer estas necesidades.
El apadrinamiento no deja de tener sus detractores en el mismo sector social. Para estos, el apadrinamiento no es otra cosa que una herramienta de marketing social que conecta un niño o niña con un donante. Objetan que se objetiviza esa relación y esas imágenes sin llegar a darse ningún intercambio cultural ni relación humana entre dos personas que sienten, piensan y son diferentes. Además, esa relación facilita que se escondan las verdaderas causas de la pobreza, y en ningún momento se confronta al donante con esa realidad. En conclusión, se fomenta una relación trivial y desigual.
A partir de los años 80, el apadrinamiento empieza a evolucionar, y hoy día es difícil encontrar ONGs que no hayan transitado hacia el desarrollo comunitario, la participación y el empoderamiento de la comunidad, aunque sigan financiado sus proyectos vía esa relación virtual entre un niño y un adulto. Además, algunas de las agencias de cooperación han evolucionado hacia un enfoque basado en los derechos de la infancia, sin perder ese vínculo con el mecanismo del apadrinamiento. El apoyo de largo aliento relacionado con los padrinos y las madrinas parece ser uno de los argumentos más convincentes a favor de este modelo de financiación. El vínculo uno-a-uno, aunque virtual entre dos individuos, parece ser algo muy potente y duradero que posibilita otro tipo de acciones.
Entonces, teniendo en cuenta este tipo de planteamientos, ¿podemos argumentar que apadrinamiento y responsabilidad social conviven de una manera incómoda? En otros momentos, yo mismo he defendido la necesidad de que las mismas ONGs muestren también su responsabilidad social. ¿Debemos seguir argumentando que el apadrinamiento en sí mismo es poco transparente y dificulta la rendición de cuentas necesaria?
Quiero pensar que el apadrinamiento, igual que la pólvora, no es ni bueno ni malo sino que todo radica en el buen uso o mal uso que se haga del mecanismo. En este sentido, a mi modo de entender, un apadrinamiento responsable debería contener los siguientes elementos:
· Explica claramente que se conecta a dos personas, pero los recursos se agrupan y las acciones son comunitarias.
· Los recursos captados en nombre de una zona o grupo de comunidades se aplican en esa zona.
· El padrino sabe qué implica apadrinar y también conoce el mecanismo de salida del apadrinamiento.
· Se autoriza y respeta la privacidad de las personas, su información y sus imágenes.
· Cuando hay intercambio de testimonios, se intercambia información real entre personas.
· Participar en un programa de apadrinamiento es siempre algo voluntario para los niños.
· Un mismo niño no puede formar parte de dos sistemas de apadrinamiento de distintas instituciones.
· El apadrinamiento debe facilitar que se haga pedagogía con el donante, acerca de las causas de la pobreza y la desigualdad.
· El apadrinamiento es un punto de partida para la evolución del donante, y nunca un punto de llegada.
· En una misma zona de intervención, un niño apadrinado y un niño no apadrinado disfrutan exactamente de las mismas oportunidades y atención.
· La institución mantiene los gastos de gestión y comunicación entre padrino y apadrinado a niveles aceptables.
· Los padrinos reciben información periódica sobre las intervenciones y los logros obtenidos en las comunidades donde se opera.
· Toda comunicación sobre los niños, sus familias, y sus comunidades respeta la dignidad de las personas y sus derechos individuales y grupales.
· Los niños participan en las actividades de desarrollo y sus voces están presentes y son escuchadas en todo el proceso.
En temas de desarrollo, sabemos que una de las premisas a tener en cuenta es que el financiamiento influye de manera determinante en la dirección que se imprime a las acciones. Por este motivo, es importante asegurarse que esta modalidad de “cooperación ciudadana,” es decir el apadrinamiento, individualiza lo justo para concretizar una propuesta, y colectiviza lo necesario para realmente promover mejoras en la comunidad. En tiempos de la web 2.0, la cooperación ciudadana y la comunicación debe ser posible, real, genuina, horizontal y transparente.
El apadrinamiento no imprime carácter ni es un instrumento exclusivo de organizaciones de corte caritativo.
¿Es el apadrinamiento una propuesta de colaboración engañosa y una cortina de humo que desvía la atención sobre las causas de la pobreza? ¿Es una forma de solidaridad poco comprometida que emplean sólo las organizaciones políticamente mojigatas?
Con frecuencia se vierten críticas como éstas. La última que he leído proviene del profesor del ESADE Alfred Vernis: “Es necesario transformar aquellas situaciones en las que las organizaciones no lucrativas sólo buscan la caridad de las personas del Norte por la vía del apadrinamiento u otras fórmulas de marketing. Estas fórmulas no aportan nada al compromiso real de las personas del Norte con las situaciones de pobreza e injusticia social (?)” [1].
Comparto su preocupación por el enfoque paliativo de la labor de muchas organizaciones. Sin duda lo mejor sería que todas realizasen, en la medida de sus posibilidades, prácticas transformadoras que incidan en las causas de los males sociales además de combatir sus síntomas.
¿Pero qué tiene que ver esto con el apadrinamiento? En mi opinión, sólo hay una relación circunstancial. Es probable que muchas organizaciones que utilizan el apadrinamiento tengan un enfoque caritativo. De ahí que se asocie una cosa con la otra. Pero esto no tiene que ser siempre así. Por ejemplo, Action Aid International, organización de matriz inglesa, es una de las más importantes organizaciones de cooperación para el desarrollo del mundo. Combina una fructífera labor en este campo mediante proyectos de desarrollo integral a largo plazo (cosa que no todas las ONGD hacen) con campañas de incidencia política en los países del Norte y en los países del Sur en los que opera. Esta organización ha comprendido desde hace años que para combatir la pobreza hay que combinar ambos tipos de trabajo. De otro modo, se corre el riesgo que los frutos de la cooperación no perduren.
En nuestro país, Ayuda en Acción va más allá de proporcionar alimentos, vivienda y salud básica para mejorar las condiciones de vida de los pobres. Esta organización sostiene que para eliminar la pobreza hay que reconocer los derechos de las personas y que su negación es su causa estructural.
Otro ejemplo demostrativo: en la conocida organización internacional de defensa de la infancia Save the Children, algunas de sus secciones nacionales utilizan el apadrinamiento mientras que otras no lo hacen e incluso les parece mal hacerlo. ¿Quiere esto decir que en un país esa organización tiene una función asistencial y en otro una función transformadora? Sin duda, es esencialmente la misma en todas partes puesto que persigue una misión común, con unos valores y una metodología de trabajo igualmente compartidas.
El apadrinamiento no imprime carácter ni es un instrumento exclusivo de organizaciones de corte caritativo. Es una fórmula de financiación en la que el compromiso regular del donante con el proyecto de cooperación se simboliza y se expresa a través de una relación personal con un niño o una niña. A partir de aquí, el significado que pueda tener este vínculo solidario variará de persona a persona y de organización a organización.
Pero no es sólo una fórmula de financiación estable que procura una actuación a largo plazo con mayores posibilidades de impacto, con ser esto ya de por sí muy importante. Es una forma de colaboración que promueve un conocimiento directo entre las personas del Norte y del Sur, que favorece el entendimiento intercultural. Además, hace que la realidad del Sur se cuente desde allí, no sólo por los mensajes que envían los niños y niñas, sino también por los informes que se envían desde las oficinas locales.
Así, es cierto que muchas personas que apadrinan se sienten mayormente motivadas por un sentimiento filial y ven poco más allá de su ayuda para sacar adelante un niño o una niña. Estos donantes menos informados y comprometidos pueden no sólo ignorar las causas de la pobreza, sino que pueden dar dinero durante años sin llegar a conocer el contexto inmediato del proyecto al que contribuye con su aportación. Tan despreocupados pueden ser que se han dado frecuentes casos de personas que han llamado por teléfono a otras organizaciones de apadrinamiento distintas de la suya porque no saben a cuál están vinculados. Pero donantes poco informados los hay en todas las organizaciones.
Pero otras muchas, no sabría decir si son más o menos, son perfectamente conscientes de que están apoyando a una comunidad como parte de un programa de desarrollo más amplio. Pueden ser personas con inquietudes sociales que piensan que es necesario cambiar el orden mundial injusto. Si la organización de apadrinamiento no satisface este anhelo transformador, a menudo lo combinan con su apoyo a otras organizaciones que sí practican la denuncia social.
A los padrinos y madrinas no se les pone una venda en los ojos por el mero hecho de serlo. Sin duda, hay organizaciones que se guían por horizontes políticos estrechos. Para sus donantes su aportación es poco diferente a una limosna. Pero otras se preocupan de informar a sus donantes no sólo de lo que ocurre en los proyectos en los que están involucrados, sino del contexto mundial. Y participan en campañas de sensibilización y de incidencia política que persiguen cambiar la actitud de la sociedad y las inicuas reglas de juego que rigen las relaciones Norte-Sur.
De la misma forma, entre las organizaciones que no recurren al apadrinamiento, las hay de todo tipo. Desde una que dice en su publicidad que “un poco de tu generosidad puede aliviar muchas vidas” hasta otra que te interroga sobre si crees que la gente del Sur debe disfrutar de los mismos derechos que tú tienes.
El apadrinamiento es una fórmula de marketing. Como lo es cualquiera de las demás propuestas de colaboración económica. No comprendo por qué el profesor Vernis, abogado de la profesionalización del sector, alude despectivamente al marketing como sinónimo de propuesta artificiosa, concebida para “vender” la solidaridad, pero vacía de contenido. El marketing es una disciplina de suma utilidad para la promoción de las causas sociales. Yo diría más, es imprescindible. Concebir la captación de fondos sin el marketing sería como conducir la comunicación de la organización ignorando las técnicas periodísticas.
El apadrinamiento es, en este sentido, un “producto” para la captación de fondos muy inteligente. De ahí que sea tan popular. Como todo producto, tiene sus adeptos y sus detractores. Algunos de éstos son profesionales de grandes ONG que marcan distancias más por una estrategia de diferenciación que por el contraste real en sus propósitos o en su forma de trabajar. Otros son miembros de pequeñas organizaciones que hacen gala de la pureza de sus opciones políticas y de su decidida voluntad de transformación social.
Una de las causas que, a mi juicio, ha perjudicado la reputación del apadrinamiento es que su publicidad no suele hacer alusión a las causas de los problemas sociales, reduce el compromiso social a la protección de un niño y no emplea un tono reivindicativo. La mayor parte de los soportes publicitarios exigen una enorme simplificación de los mensajes. En su afán de llamar la atención en un contexto de saturación de mensajes y de hacerse oír entre el murmullo de organizaciones que reclaman lo mismo de los donantes potenciales, se buscan los mejores ganchos. No es infrecuente que caigan en la sensiblería.
En mi opinión, no deben cambiar el producto, sino la forma de promocionarlo, aun reconociendo las severas limitaciones que impone la comunicación publicitaria. Han de compensar la extrema simplificación de esta publicidad de captación con una información más completa en su relación posterior con los padrinos.
Sin duda el apadrinamiento es una oferta atractiva para el donante potencial. No todas las estrategias publicitarias pasan por comunicar la visión o las creencias de la organización. A menudo es más útil proponer realizaciones concretas, que los donantes encuentran que pueden cubrir con sus modestas contribuciones y que les reportan una gran satisfacción personal. No olvidemos que, como ilustra un reciente estudio sobre el perfil de los donantes españoles [2], la propia satisfacción es un impulsor más poderoso para el donante que las motivaciones altruistas.
El quid de la cuestión es que la organización de apadrinamiento no debe conformarse con ser eficaz en la captación de donantes, sino que debe informarles e incluso formarles para que los menos avisados o menos comprometidos con el cambio social hallen en el apadrinamiento una experiencia de transformación personal que les proporcione una visión más crítica del mundo que les rodea y les incite a tomar parte más activa en la lucha contra la injusticia.
[1] “Tensiones y retos en las organizaciones no lucrativas”, Revista Española del Tercer Sector, nº 1 (Fundación Luis Vives).
[2] I Estudio sobre la Colaboración de los Españoles con las ONG’s y el Perfil de Donante, AOMD-FECEMD, 2004.
Envíame tu opinión sobre este artículo (agustin.perez@agorasocial.com). Si te parece interesante y tienes un sitio web y/o un boletín electrónico, puedes publicarlo, siempre que indiques “Publicado en www.agorasocial.com“.
PROPUESTA: captación de fondos persona a persona a través de la web 2.0.
¿EN QUÉ CONSISTE?: La captación de fondos persona a persona convierte a los voluntarios en recaudadores de fondos. Se basa en la idea de crear comunidades que juntas apoyan a una organización social.
¿POR QUÉ FUNCIONA?: Estas comunidades están formados por individuos que utilizan sus contactos de confianza más inmediatos (amigos, familiares, vecinos, etc.) para ayudar a la organización a lograr sus objetivos. La recaudación de fondos persona a persona se basa en la idea de que los individuos prefieren donar a alguien a quien ya conocen y con quien comparten lazos afectivos.
¿COMO FUNCIONA?: Las redes sociales que nos brinda la web 2.0 proporcionan una plataforma desde la que las ONGs pueden animar a los voluntarios a recaudar fondos para su organización.
IMPACTO: En Estados Unidos, el 33% de las peticiones hechas a través de páginas web personales o blogs de recaudación de fondos consiguen una respuesta positiva. Muchas de las prácticas de recaudación de fondos del mundo anglosajón terminan imponiéndose en otras zonas.
NECESIDADES: Se debe facilitar la tarea del recaudador de fondos proporcionándole herramientas y materiales con los que hacer su petición y dándole orientación sobre cómo y con qué frecuencia contactar a sus potenciales donantes.
DIVERSIÓN/EDUCACIÓN: La tarea del recaudador será más gratificante si se le permite compartir información personal, que donantes y recaudadores puedan intercambiar mensajes de ánimo y agradecimiento, que haya elementos de educación para el desarrollo en la información compartida, y que puedan utilizar fotografías, y archivos de audio y video.
MEDICIÓN: Muchas organizaciones se decantan por mostrar un termómetro o marcador que indica el objetivo de recaudaciones que la organización se ha marcado y la cantidad recaudada hasta el momento.
EVENTOS: Los eventos deportivos como las carreras populares y maratones son una oportunidad para recaudar fondos con este sistema. Los participantes pueden usar sus redes sociales y pedir a amigos y familiares que contribuyan. Eventos familiares como bodas, aniversarios o cumpleaños también son una buena oportunidad para que donen el dinero de los regalos a la organización.
DONDE?: El sitio web de la ONG es el lugar idóneo desde la que crear y movilizar una red de recaudadores de fondos. Para ello, se pueden crear páginas personales que impliquen que el usuario se registre. Estas páginas personales actúan como plantilla en la que el recaudador puede volcar sus contenidos.
CARACTERÍSTICAS: Estas páginas deben permitir crear un espacio personal, establecer un objetivo económico, formar grupos de interacción, crear listas de donantes, y adjuntar archivos de video y audio. Las páginas deben poder incorporar herramientas como blogs, facebook, twitter, etc.
En este video, vereis cómo son los talleres formativos para personal y voluntarios de ONGs con el objetivo de acercar las herramientas de Internet a las mismas.
Post basado en un documento de la Asociación Española de Fundraising.
Para saber como funciona el “online fundraising for everybody” en la institución líder en este campo (FirstGiving), pulsa aquí.