BLOG DE JOSEP M. MIRÓ, antropólogo, emprendedor, educador, agitador y observador de buenas y malas prácticas sobre cooperación al desarrollo, emprendedores sociales, innovación y responsabilidad social.

También, blog sobre EL CUARTO SECTOR, de experiencias híbridas y alianzas en la intersección de lo público, lo privado y lo social, para la creación de valor.

El cuarto sector, como INNOVACIÓN, debe instaurarse superando al viejo mundo de los tres sectores operando de manera aislada.

"Here's to the crazy ones. The misfits. The rebels. The trouble-makers. The round heads in the square holes. The ones who see things differently. They're not fond of rules, and they have no respect for the status-quo. You can quote them, disagree with them, glorify, or vilify them. But the only thing you can't do is ignore them. Because they change things. They push the human race forward. And while some may see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do."
(Jack Kerouac)

"Reasonable people adapt themselves to the world. Unreasonable people attempt to adapt the world to themselves. All progress, therefore, depends on unreasonable people."
(George Bernard Shaw)

Hablemos del sector, pero del 4º

Posted: febrero 21st, 2010 | Author: josepmiro | Filed under: Post | Tags: | No Comments »

TENDENCIAS

Cuarto sector’, un nicho de empleo

Aplicar los criterios empresariales a la actividad filantrópica o solidaria abre opciones de negocio que requerirán nuevos perfiles laborales.
POR MONTSE MATEOS Y TINO FERNÁNDEZ

Desde que la llamada nueva filantropía introdujo definitivamente los criterios de la empresa en las actividades solidarias y de cooperación, muchas cosas han cambiado en un sector que antes se movía casi exclusivamente por la buena voluntad y que ahora busca la obtención de resultados y es cada vez más complejo. Esto hace que se requiera una creciente eficiencia, que a su vez facilita nuevas oportunidades de negocio y exige otros perfiles profesionales para satisfacer necesidades recientes.

La mentalidad filantrópica -de la que Warren Buffett o Bill Gates son claros exponentes- ha provocado que fundaciones y organizaciones no gubernamentales (ONG) modifiquen sus estrategias de actuación, básicamente porque los donantes se han convertido en inversores y miden quién funciona mejor.

Asistimos al desarrollo del cuarto sector, un espacio de oportunidades -también de empleo- que, a juicio de Mónica Martínez, directora de la Fundación de la Innovación Bankinter, «aúna lo mejor de las experiencias, el espíritu y el foco social del sector sin ánimo de lucro; los criterios empresariales del sector con ánimo de lucro; y el apoyo del sector público para lograr la escalabilidad y sostenibilidad de las iniciativas. De esa cooperación nace un nuevo agente: el emprendedor social».

Un reciente informe de la Fundación de la Innovación Bankinter, en colaboración con Accenture -Innovación Social. Reinventando el desarrollo sostenible-, asegura que «la globalización inteligente es el objetivo y la innovación social es el método, que diseña e implementa mejores maneras de cubrir necesidades sociales cambiantes». El estudio recuerda que existe ya una gran diversidad de agentes que promueven la innovación social: «Desde las instituciones gestionadas por los gobiernos y las organizaciones sin ánimo de lucro, hasta los nuevos emprendedores sociales que cambian el escenario de la acción social. Por un lado, el sector tradicional de empresas sin ánimo de lucro y ONG carece de un sistema que promueva activamente la innovación. Y, por otro, muchas de las grandes ideas se quedan sobre el papel al carecer de fuentes de financiación». Estos emprendedores desarrollan e implementan soluciones innovadoras con un impacto social positivo. Combinan la disciplina de negocio con la perspectiva de innovación y fines sociales, y lideran el cambio utilizando eficientemente los recursos disponibles, y multiplicando la efectividad de unos fondos limitados.

La nueva perspectiva implica otras necesidades y perfiles profesionales específicos: directores, gestores, estrategas y personas capaces de crear entornos de colaboración entre las empresas y las ONGD. Mónica Martínez se refiere asimismo a la «profesionalización del voluntarismo», y habla de la necesidad de perfiles altamente cualificados en ingeniería, sanidad o educación.

Hasta hace bien poco nadie pensaba que las políticas de gestión de personas fueran necesarias en el ámbito de las organizaciones que se mueven en el mundo filantrópico. Hoy el valor diferencial entre una y otra entidad es precisamente el tipo de equipo humano. Ana Millán, directora de la Fundación Accenture, insiste en la inclusión de perfiles del mundo de la empresa en el sector social, y añade que para que éste pueda ser considerado como cuarto sector, «debe trasformarse e introducir buenas prácticas empresariales que incluyan planes de carrera, políticas de desarrollo profesional o sistemas de retribución que permitan atraer y retener el talento que se necesita. La remuneración es una asignatura pendiente, incluso en los puestos directivos».

En el caso de las ONGD, éstas tratan de incorporar a los mejores profesionales. Cuentan con una base social fiel y un equipo de personas que creen en lo que hacen, pero quienes están en plantilla perciben unos salarios inferiores a los de otros sectores, algo que obliga a conceder otras contraprestaciones, muchas de ellas de tipo intangible.

Cambio y Corto



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